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Juana María Moisan

Años de juventud de Juana María – Obra de la Sagrada
Familia – Inicios de la Congregación
– Pruebas –
Casa de La Rue – Nuevos riberas
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Años de juventud de Juana María. |
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Juana María Moisan nació el 3 de febrero de 1824, en el pueblo de
Kerloc, municipio de Saint-Nolff, en
Bretaña. Nacida en una familia cristiana, ella es bautizada en la
iglesia parroquial. Su infancia y su juventud se desarrollaron en
la modesta familia. Hija de tejedor ella se inicia, desde pequeña,
en los trabajos domésticos. |
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Durante las clases de catecismo en la capilla Santa Ana, el
párroco de su pueblo descubrió su buen juicio y la escogió para
ayudar en la instrucción de los niños, mostrando ya los rasgos de
una futura madre espiritual. Posee una instrucción rudimentaria,
pero está dotada, sin embargo, de un notable sentido práctico y
una admirable inteligencia que le permite asumir cualquier
responsabilidad. |
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Desde muy joven, Juana María comienza como aprendiz en casa de un
sastre en Vannes. Sus amigas de trabajo pronto reconocen la piedad
y la entrega de esta joven marcada por una fe profunda.
Sin embargo, la señorita María busca su camino. Para descubrir la
vida de servicio que Dios espera de ella, hace un primer intento
de vida religiosa con las Hijas del Corazón de María, en San
Pedro, cerca de Nuestra Señora de la Guardia, después un segundo
intento con las Hermanas de San José de Cluny.
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Obra
de la Sagrada Familia.
Continuando su larga búsqueda de los caminos de Dios para ella,
asiste a las reuniones de la Obra de la Sagrada Familia del
Espíritu Santo, en el Seminario de los Padres espirituanos.
En 1855, esta obra benéfica, dirigida por el Padre Francisco Juan
Bautista Delaplace, se preocupa por la ignorancia religiosa de las
familias probadas por la pobreza, el desempleo y diversas miserias
y por la evangelización de esta clase desheredada. El corazón
generoso de Juana María encuentra aquí una respuesta. |
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En 1859, Francisco Juan Bautista Delaplace encuentra a Juana María
Moisan en el recibidor del Seminario de la calle Lhomond. El
descubre el carácter fuerte y enérgico de esta mujer de señalada
bondad. El la invita, pues, a realizar con él la « pequeña Obra »
que recogerá niñas huérfanas. |
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Inicios de la Congregación.
Con 36 años, Juana María se lanza en una gran aventura humana y
espiritual. Se instala, con la señora Leclerc y algunas huérfanas en un
modesto apartamento de la calle de las Ursulinas. El Orfelinato de la
Sagrada Famiia abre sus puertas el 19 de marzo de 1860. Los inicios de la
obra, aunque difíciles, no logran desanimarla. Ella participa en las
tareas más humildes sin quejarse, con valor y tenacidad, a pesar de todas
las inseguridades, la falta de dinero, de alimento y las numerosas
mudadas. Ella se convierte en costurera, cocinera, albañil, jardinera,
zapatera, cerrajera; hace de todo. Su ingeniosidad, determinación, buen
juicio y sus múltiples talentos le permiten encontrar soluciones
rápidamente y remediar las necesidades diarias. Los progresos de las niñas
se constatan rápidamente bajo la mano bondadosa de esta educadora. La
“pequeña obra” crece y prospera humildemente
Poco a poco aumenta el número de huérfanas. El espacio se hace
insuficiente, Juana María y las huérfanas se mudan a la calle Lhomond, en
París.
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Juana María desea consagrar su vida a Dios. El 19 de marzo de
1862, pronuncia los votos privados y perpetuos en la pequeña
capilla del 41 de la calle Lhomond, delante de la imagen de
Nuestra Señora de las Victorias.
Ella toma el nombre de Madre María del Santísimo Sacramento. La
Obra de la Sagrada Familia se convierte en la Congregación de las
Hermanas Siervas del Corazón de María. |
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Pruebas.
La familia crece ininterrumpidamente. La compra del antiguo noviciado de
los Padres del Espíritu Santo permite inaugurar un segundo orfelinato en
Monsivry, en septiembre de 1864. Se efectúan importantes trabajos de
reparaciones para ofrecer mayor espacio a las huérfanas y a la joven
Congregación. Pero en 1870, apenas instaladas, estalla en Francia una
guerra civil llamada «la Comuna de París» Las comunicaciones son cortadas,
el grupo está obligado a evacuar de estos sitios peligrosos, situados en
la línea de fuego del fuerte de Bicêtre.
A pesar de la pobreza, las horas de espera para adquirir los alimentos,
la guerra, la falta de espacio para el personal, las salidas, la falta de
atención espiritual para una congregación naciente, Juana María, mujer de
carácter, mujer de fe, continúa en su proyecto sin desfallecer. Ella
decide regresar a su región de la Bretaña para buscar ayuda. Tres nuevas
candidatas la acompañan a su regreso. Se instalan en París y aprovechan,
durante algún tiempo, de los encuentros espirituales del Padre Delaplace.
Este último, secretario general de la Congregación del Espíritu Santo,
debe ir al exilio junto con su superior general. El Padre Delaplace confía
la obra naciente a la Divina Providencia y a su fiel colaboradora. El
aprovecha las pequeñas ocasiones para escribirle a Juana María y a « sus
hijas » para mantenerlas animadas.
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Casa
de Larue.
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En 1875, la Congregación cuenta con, a penas, doce miembros. Los
Fundadores buscan una casa más grande, en el campo, para albergar
la creciente familia. Larue es la que encuentran.
La casa es pequeña, pero posee un extenso terreno que les permite
agrandar la casa y mantener el jardín. La Madre Juana María,
enérgica, infatigable, trabajadora, guía espiritual, testigo del
crecimiento de la obra, permanecerá más de seis años en esta casa,
que se convierte en noviciado. En 1883 ella parte para Bélgica con
algunas hermanas. |
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Nuevas riberas.
En
Francia, Bélgina, y también en América, es solicitada la presencia de las
hermanas. En 1889, a bordo de La Champagne, se embarcan las primeras
hermanas para Estados Unidos. Tres años más tarde, Juana María,
presintiendo su cercana muerte, bendice a las hermanas que se dirigen a
Canadá y les da su hábito y su capa.
El 29 de noviembre de 1892, Juana María Moisan muere en Larue,
rodeada de sus hermanas y del Padre Delaplace, su fiel
colaborador.
En 1894 la comunidad acepta una obra en Montgeron. Más tarde, en
1930, las Siervas del Corazón de María compran la casa de la calle
Ancienne-Eglise, aún habitada por las hermanas. En 1935, los
restos mortales de Juana María Moisan son transportados a
Montgeron, junto a los del Padre Delaplace. |
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